No des nada por terminado, las palabras tristes aun no han acabado.

lunes, 19 de marzo de 2012

Hoy en mi mundo llueve.

Me llegó a parecer una eternidad. Aquel día era perfecto, sencillo, con pocos problemas y sin sonrisas falsas a mi alrededor.
Mi reloj marcaba segundos que se olvidaban en cada dulce brisa y una vez más en este estraño año me acerqué a la familiar ventana y la abrí. Lo oí.  Era el sonido más increible que he podido oir jamás.
Por un momento olvidé lo que era y lo reconozco, lloré con aquella triste melodía. Pude pensar entonces en que la tristeza me perseguía, en que cada gota que caía de aquel melancólico cielo caía dentro de mi y sonreí por ello. Todavía quedaba una parte que salvar, y pensaba salvarla.
Escuché todas aquellas canciones tristes,como cuando me hacía llorar para poder respirar.
Olía a un futuro verano, a un poco de esperanza y libertad.
De vez en cuando las hadas hacían caer polvo de hada con luces de fuegoy un seco sonido retumbaba en lo más profundo del cielo.

                                                           Llovía, por fin llovía.
                                                           Lloraba, por fin lloraba.

viernes, 9 de marzo de 2012

¿Quieres soñar? Pues soñemos...

Zapatillas empapadas de tristeza en un mundo húmedo y melancólico. Las gotas de lluvia caían sobre mi como balas calándome con dolor el alma.
Cada palabra rota se esta volviendo a pronunciar y parecía que a los secretos ya no les importaba ser descubiertos con sintonias misteriosas. Los días se contaban al revés , y cada vez que se recordaba todo el mundo silenciaba.

Desde allí arriba la lluvia parecía más solitaria, y las vistas más tristes, más tétricas. Lo recordaba, era una mezcla de culpa, tristeza y desesperanza. Nada comparado con cualquier otro sentimiento, este te vaciaba y rompía hasta que ya no podías más y explotabas.
Las noches se me hacen ,más largas cada día, y en mis sueños las hadas han desaparecido, solo quedan grandes silencios...
Agua. Tal vez demasiado miedo.
Los libros se esconden de lo que se avecina, ya he intentado huir, pero no puedo.

Cuando era pequeña en todos los cuentos había alguien que salvaba al protagonista, pero en mi cuento nadie me salva, y cada ves que vuelvo a  caer es más difícil levantarse.

Fue aquella tarde, llovió. Llovió agua y todos y cada uno de mis sentimientos, desde entonces mis ojos están más vacíos. Desde entonces cada vez que me dicen cierra los ojos y sueña un poco más, sin dudar respondo : ¿Quieres soñar? Pues soñemos...