No des nada por terminado, las palabras tristes aun no han acabado.

sábado, 29 de septiembre de 2012

Carta para los perdidos de corazón.

Hola:
No sé exactamente como empezar a si que empezaré diciendo que hoy ha hecho frío y sentido de todo menos frío, he sentido celos, dolor, felicidad y tristeza, cansancio y punzadas en un corazón que está a punto de romperse.
Los días se me hacen demasiado cortos y las noches demasiado largas, evito dormir por si al día siguiente todo ha desaparecido. Es como una sensación de vacío, de terror inevitable. Miedo.
He estado pensando sobre todo o nada en general, lo que prefieras. La gente decepciona, miente, sueña, se derrumba y muere. Tal vez no del todo, pero muere. Si el frío ya no me llena, ¿qué me queda a parte de una guitarra rota desde hace demasiado tiempo y unos libros que solo acumulan polvo?
Ayer me pasé toda la noche sentada sobre mi cama, intentando leer un libre pero en cuatro horas no pasé ni una sola página. ¿Eso es malo? ¿O solo quiere decir que yo ya he decepcionado, he mentido, he soñado, me he derrumbado y ahora me toca morir? Estoy cansada de levantarme de una cama fría a las siete de la mañana para coger un autobús que siempre llega tarde, llegar a un edificio gris y no ver a nadie sonreír. Es deprimente.

Sí, el frío no me llena, ¿qué me queda? ¿Unos amigos que hace tiempo que se olvidaron de mi? ¿Fotos amontonadas en una caja guardada en un armario?
Si el frío no me llena, si la lluvia ya no me pone melancólica, si la música no me cala hasta el fondo estoy perdida. Sí, perdida. Hace demasiado tiempo que vivo gracias a ello. No puedo olvidar dos pasados, no puedo asimilar dos decepciones el mismo día, tampoco pienso hacerlo.
¿Qué me queda? Una libreta a punto de acabarse, un invierno que llegará pronto y un cielo encapotado y lleno de gris. No es mucho , pero espero que me mantenga lo suficientemente viva como para dormir esta noche.

El pasado finge estar bien, yo también.


sábado, 22 de septiembre de 2012

Quédate conmigo o mírame sangrar.

Caminaba, mi alma estaba a punto de romperse y la música me hacía caer. Sigo encerrada en el mismo sitio gritando ayuda a algo invisible. Llegó un momento en el que mis ojos no sabían a donde mirar, donde mis manos temblaban tanto que mis libros cayeron.
Mis pupilas no aguantaron más, mi mente se nublaba y nublaba; y las palabras no salían de mi oscura garganta llena de recuerdos.
Nadie se dio cuenta de ellos pero el silencio me derrotó, me demostró una vez más que soy débil, que si sigo sola tal vez no pueda hacerlo.
Todo son decepciones en un aire sobrecargado de mentiras. Tal vez sea el momento de abandonar.


miércoles, 12 de septiembre de 2012

había oído hablar de las noches sin nada a lo que agarrarse. Creía que era una leyenda.

Eran las cinco de la mañana, por mi ventana entraba un frío de esos que te calan hasta el fondo. Tenía ganas de hacer algo sin dar importancia a la hora; y bajé a la cocina a ver si el eco del tic- tac de su reloj me llenaba, pero no lo hizo.
Necesitaba oír su voz pero el mundo había decidido convertirlo en un misterio en la noche para mi. Y estoy cansada de buscarle y ver que su existencia desaparece. Cansada de ver que sigo sentada encima  de la misma mesa redonda intentando pensar en otra cosa. Estoy cansada de volver sola a casa, y de no poder perderme.
La tormenta no consigue llegar y suele haber demasiadas farolas apagadas a altas horas de la noche.
Salí de casa con miedo a tropezarme con mis sentimientos, y caminé y caminé hasta que mi reloj perdió la cuenta del dolor.
Todavía escucho al verano decir que volverá por mi. 
La luna se apagaba, se volvía pálida y desaparecía, dejaba ver lo que quedaban de mis ojos. Cuando mi alma estuvo lo suficiente rota volví a casa con un "a lo mejor" en mis labios. no me engañé demasiado, solo dejé que ese pensamiento me durmiera mientras el aire gritaba que yo jamás podría escapar de las tristes melodías.
A sí que dormí, soñé que llovía y que todo volvía a la normalidad. Tuve el día una sensación rara, creo recordarla como nostalgia, no sé.

Hoy tus palabras fueron cuchillos.


lunes, 10 de septiembre de 2012

Black coffee.

"-Y puede que reviente sin querer.-"
Eso fue lo que dijo esa mañana nada más despertar. tomaba café demasiado negro y miraba como si se le hubiera perdido algo en tu mirada. Ella guardaba silencio, hablaba para desmentir, para confesar porque ya no tenía nada que perder.
Nadie era cómplice de si misterio, ni si quiera ella misma.

Fuera de casa, un manto blanco caía sobre toda la ciudad y avisaba de la llegada del invierno.
caminaba por su casa descalza cantando una melodía triste y sin fondo, en la cocina le esperaban pensamientos vacíos y un gato negro de ojos azules.
Cuando algo le dolía lo escondía, odiaba ver miradas de compadecimiento.

Algún día el café será lo único que recuerde, lo demás será un pasado mal acabado para ella.
                                                 Y será triste.


Skinny love.

Palabras. Todo empieza por esa estúpida convinación de letras, de signos. Ella escribía ilusiones imposibles que yo debo romper para que no caiga ( o eso creía).
En realidad no es culpa suya, ella intenta aferrarse a lo poco que le queda de los recuerdos del invierno pasado, cuando aun podíamos sentir el frío juntas. No piensa rendirse... Al menos es lo que me dice una y otra vez cada vez que saco el tema. No estoy segura de si intenta convencerme a mi, o a sí misma. De todas formas no importa, algún día se dará cuenta. La realidad le dará en la cara y hará que caiga, que parte de su sensible corazón muera.
Entonces yo no diré un : "Te lo dije." ; diré un : "Y una vez más por desgracia tengo razón."
Ella apretará los dientes, se levantará confusa y volverá a las andadas y yo no sabré que hacer para convencerla de que él no va a volver. De que él ya no existe, se auto destruyó . De que ya no queda nada de él. De que el humo y el alcohol le han consumido para siempre y ella ya no puede hacer nada.
Lo siento, yo también le echo de menos, pero alguien tenía que decirlo.
-No va a volver...-


El mundo real se ha ido convirtiendo en una mierda.

Es el día perfecto, hace algo de frío y me levanto muy tarde. El cielo tiene un color azul grisáceo por culpa de las nubes precioso y mi ducha matutina hace que me relaje aun más.
Recuerdo su nombre y sonrío. Me pongo mi sudadera favorita y todo parece más acogedor.
Distraigo a mi mente con palabras profundas y camino descalza por el frío suelo. Es el día perfecto.
No tengo que discutir y llego con una sonrisa y zapatillas a aquella plaza tan transitada.
Reímos, bebemos café con demasiado azúcar y hablamos del verano.
Llega la hora de volver a casa y el destino hace que me encuentre con whisky en persona. Ella sonríe y la veo acompañada de sombras perdidas por el tiempo. Veo como se ha perdido a si misma y que en mi ciudad todo es igual o demasiado parecido.

Cierro los ojos y escapo de la solitaria niebla de humo de cigarrillo, me aferro a la realidad con poca, pero con esperanza.
-¿Qué ha hecho con su vida?- Esa es la pregunta que retumba en mi cabeza . ¿Qué pasó para que acabara así?
Sus palabras me tranquilizan, me hacen ver que la sociedad no está perdida mientras queden ellos.
Aunque también tengo miedo a que ellos desaparezcan.


viernes, 7 de septiembre de 2012

Tengo miedo, lo reconozco.

Me desorbité , todo lo que había a mi alrededor me paralizaba y producía escalofríos.
Era como un gran laberinto con paredes blancas y naranjas del cual yo no tenía el mapa. Las camas  vacías tampoco ayudaban mucho, menos la gente que iba y venía , y luego desaparecía sin más.
Lloraba y no me importaba, hubo sangre y luego sentí un dolor punzante en mi brazo.
El miedo y la adrenalina me atraparon, no podía escapar.
Algo tiraba de mi y hacía que mi alma se comprimiera y no me dejara respirar. Me dolía el pecho y no lo soporté lo suficientemente bien.
Controlé el miedo todo lo que pude y dejé que el silencio controlara mis pulsaciones.
Salí de aquel lugar fría, muerta de frío. Algo en mi interior había muerto. Me sentí más ligera, algo mareada por la verdad de mis pensamientos.