No des nada por terminado, las palabras tristes aun no han acabado.

viernes, 21 de diciembre de 2012

Se abre el telón: Salimos tu ,yo y un destino inesperado.

Miro al frente, seria, callada, esperando al instante preciso para dar paso a mi gran frase. Y espero con un foco sobre mi, un público que ni siquiera veo, que no existe, un pulso tan acelerado que podría desmayarme en cualquier momento, pero no lo hago.
Espero y espero, y la espera se hace eterna pero tus palabras suenan en mis oídos de forma tranquilizadora, mi pulso vuelve a la normalidad y antes de que me de cuenta hablo de forma radiante, con una palabras rotas, llenas de pensamientos inacabados pero tan perfectas que no hay quien se de cuenta de lo asustada que me siento.

Ahora camino por calles iluminadas de luces de navidades, de gente que parece más feliz y por alguna razón siento que todo cambia, que llegó el momento de dejar a un lado a todo lo que es imprescindible.




viernes, 7 de diciembre de 2012

Creo que si me voy no volveré, no volveré nunca.

Me habéis destrozado. Joder. Me habéis hecho pedazos palabra a palabra. Y ahora cuando me quedo quieta, con el corazón en una mano, expectante a ver si sobrevivo a todo esto os largáis, como si nada, como siempre.
Piso charcos enormes, me empapan mis desmejoradas Convers pero yo sigo caminando sin saber muy bien a donde ir. Me habéis vaciado después de tanto tiempo, me habéis robado cada parte mía y solo mía. Me he convertido en un alma trasparente para este mundo tan difuso.
Miro a la gente desconsolanda, buscando un matiz de esperanza, por débil que sea. Pero llego a casa temblando, a punto de desmoronarme, sin nada que salga de mi garganta ya oxidada.
Me sentí atrapada y estaba en medio de una calle enormemente vacía.

"Me largo". Eso es lo que suelo decirme cada noche , pero al día siguiente despierto en el mismo sitio donde estaba sin apenas poder respirar.

Las historias que me contaron se han ido convirtiendo en leyendas hasta que al final han desaparecido.



martes, 4 de diciembre de 2012

Remember the name

El agua está muy fría, baja por mi garganta quemando rápido y muy fuerte a todo aquello que le tengo miedo. El vaso que sujeto con mis destrozadas manos cae al suelo en un intento de debilidad que desaparece con una mirada vacía y se rompe en miles de transparentes fragmentos de un cristal roto por el tiempo.
No bajo la cabeza, no tiene sentido, ya no.
 Me quedo quieta, espero a las palabras equivocadas o tal vez a un gesto demasiado preciso. Y entonces cierro los ojos con fuerza y me imagino en un "futuro simple" con un poco de suerte con los mismos malos hábitos que siempre, siendo la misma chica que nunca aprenderá a dibujar , a la que no se le dan bien las palabras.
Sí, en este momento nada encaja pero encajará, tiene que hacerlo en algún momento.
De momento me conformo con una mente llena de días de lluvia, de bolis negros inacabados, de silencios interminables corrompidos.

Miro al suelo, el vaso sigue yaciendo allí, inmóvil. Lo recojo con delicadeza pensando en que sé acabó el agua fría para desayunar por la mañana, el agua fría no mata sentimientos, solo los duerme durante un corto periodo de tiempo y cuando por fin crees que no volverán vuelen. Supongo que ese es el mismo destino que tienen las palabras susurradas demasiado bajo, algún día volverán a por nosotros. Nos sorprenderán con secretos.

Yo aun recuerdo el nombre de aquel día. Uno de Diciembre, día en el que me di cuenta que nada va a desaparecer por si solo, que yo debo encargarme de eso.