No des nada por terminado, las palabras tristes aun no han acabado.

miércoles, 5 de junio de 2013

Breathe me

Estás allí. Mirando a tu alrededor, un mundo roto a tus pies, lleno de imperfecciones preciosas, de cosas que nadie entiende, que nadie quiere entender.
Hay música de fondo: tráfico, viento, miles de voces desconocidas que dicen cosas irrelevantes.
Se crea una escena increíble. Increíblemente fría, demasiado vacía para ser una realidad basada en toda la verdad.
Todo parece tan sumamente frágil...
Tan delicado a la vista...
En el ambiente hay una pulsación extraña, algo que hace que aguantes la respiración, que cierres los ojos con mucha fuerza. Que no desees permanecer allí un segundo más.
Te da tanto miedo, es demasiado para tu corazón.
La fragilidad de un mundo que se destruye empezando por los cimientos y va cayendo como un castillo de naipes. Tantos susurros que acaban en un nada, tantas promesas recitadas en voz alta de forma cínica. Un abismo que se extiende hasta donde pueda llegar tu vista.
Y allí te encuentras, muy cerca de ese gran acantilado que devora almas a cambio de murmullos de mar. Encuentras cosas perdidas después de mucho tiempo, recuerdos desaparecidos durante existencias enteras.

Lo observas todo impasible, intentando memorizar cada detalle cristalizado. Luego te das la vuelta muy despacio, te alejas hablando a media voz, contando historias de terror para gente acabada.
Escapas.