No des nada por terminado, las palabras tristes aun no han acabado.

jueves, 30 de enero de 2014

Perdona, ¿de qué estábamos hablando?

Estoy cansada. tan cansada que simplemente por el hecho de que me hablen me encantaría gritar a todo el mundo sin sentido ni concierto hasta quedarme sin voz. Podría hacerlo.
He llegado a la conclusión de que soy lo suficiente valiente para hacerlo - lo digo en serio- me encantaría gritarte a ti, y a ti. Gritarle a todos, a todo.





Y vivo en una ciudad donde cada día que te despiertas  ya sabes exactamente todo lo que va a pasarte.

domingo, 26 de enero de 2014

Te conocí el día que salté por aquella ventana.

Se abre el telón.
Aparecen las sombras chinescas de un abismo inconfundible y las ruinas de las almas que un día se quisieron querer. Allí arriba todo parecía más frágil de lo habitual y el temor de los metros a caída libre era infinito. Nos acercamos al borde de todo aquello porque teníamos suficiente suelo al que agarrarnos. Miramos abajo, pensando en todos los corazones que habían dejado su mirada allí durante demasiado tiempo. Intentamos irnos hacia atrás, coger suficiente carrerilla para pasar al otro lado incluso sabiendo que la oscuridad nos absorbería.

-No hay nada que temer- dice una voz desde una esquina.

Nadie confía de palabras marchitas y actos borrosos, pero saltamos, tan fuerte y tan alto que cuando la negrura nos atrapa nos deja una sensación de tranquilidad en el pecho. Estamos salvados. Salvados por la tristeza y las lágrimas que un día se derramaron en todos los escenarios a los que nos subimos.
Aún podemos morir, huir de una vida con muchos riesgos y ninguna certeza contratada, pero ya hemos saltado. Hemos asegurado cada milímetro de nuestra memoria con cicatrices tan hondas que el suelo del mundo que nos sostiene tiembla y esta vez somos nosotros quienes lo sostenemos.

-¡Estamos perdidos!- dice él rompiendo a reír, dejando cada parte de su ser en una carcajada.

De eso se trata siempre: de romperse, hacerse polvo y volver a reconstruirse desde los cimientos sin nada en las manos a parte de heridas que aún sangran. Estamos diseñados para saltar con demasiada ilusión y rompernos con la inútil esperanza de que algo conseguirá atraparnos y salvarnos.
Y esta vez no voy a decir que es triste, porque  no lo es. Cada uno elige su salto, su vacío, las ganas de vivir cada instante aunque estés destrozado tras capas de pintura brillante; nadie te manda estar triste o contento. Nadie te impulsa a saltar o a no saltar.
La elección de caer hacia la oscuridad es solo nuestra.














martes, 14 de enero de 2014

Drink up baby.

Los días se acortan, como si fueran cerillas que se consumen cuando el oxígeno ya no puede revivirlas más. Es lo que pasa con todo nuestro corazón, al final- sin darnos cuenta siquiera - ha acabado de un gris enfermizo: consumido.
La ilusión hizo oídos sordos a todas tus súplicas y se fue volando hace ya muchas primaveras, el sentimiento sigue rebotando contra las paredes de la habitación que compartimos esperando que el dolor lo cosa todo.
Pero no pasa, y yo me siento en el suelo esperando encontrando valor suficiente una vez más para levantarme e irme dejando a mi corazón en esa habitación de la que tu ya no puedes salir.
Te has fundido con la pintura, derretido con la penosa luz que intenta mantenerse encendida.
Nos hemos consumido mirando a las estrellas, dando vueltas sobre nosotros mismos en los bares más oscuros, gritando cada vez más alto para ver quien podía despertar a la luna.
Ya no nos funciona eso de quedarnos despiertos toda la noche intentando hablar sobre el amor y las historias de libros sin final; no dejaba que nada fuera a más, y al final todo fue a menos.

Me di cuenta de que la habitación era un capricho que compartíamos sin pensarlo porque no teníamos con quien más hacerlo. Dejamos que cada uno divagara imaginando un cuento perfecto con final impecable.
Y todo fue bien. El resultado de todo aquello estaba asegurado al cien por cien.
Se nos acabó escapando el pequeño detalle de que las noches se convierten en días donde la luz nos cegaba a los dos ( nos perdimos por igual), los dos desarmamos a las palabras tanto que las letras se acabaron tatuando en las paredes (no quedaba sitio para nada más) .
Me besaste una vez como después fuera a desaparecer, y luego todo desapareció.

Es hora de que bebamos un vaso detrás de otro para poder seguir adelante, bebamos hasta que los ojos se nos nublen de alegría y consigamos salir de esta habitación , en la cuál tu estás atrapado y yo deseo salir.
Porque yo ya salgo y te pienso dejar aquí.




sábado, 11 de enero de 2014

I think we should run.

Eran dos idiotas, enamorados. Pero igual de idiotas.


Se condenaron a vagar por los alrededores de las noches profundas y los suspiros perdidos.

viernes, 10 de enero de 2014

Es fácil.

No me preocupa, no sé; un día me desperté salí de la cama y todo me pareció tan igual y desesperado que puse el control automático. Ni me molesto en mirar a los ojos, hablar es desperdiciar aliento.
Todo el mundo está como loco por saber su futuro, lo tienen todo tan planeado. Cada instante está calculado para ellos.
Hablan del dolor como si fuera una gripe que viene y a la semana se va sin dejar estragos. Lo hacen como si nos fuera a afectar, como si olvidar cada recuerdo fuese la solución a cualquier problema. Creen que escapar de una realidad demasiado dañina para vivirla será la mejor forma de sobrevivir.
Lo olvidan todo, lo dejan todo atrás, dejan a parte las cosas importantes, los detalles y luego caen.
Caen tanto que se quedan agazapados en la oscuridad, esperando a que alguien les salve. Porque se suponía que todo era muy fácil, que si lo calculaban todo saldría bien, que si olvidaban las cosas irían mejor.

-¿Qué es fácil?
-La vida.
-La vida es un asco de cualquier manera.



sábado, 4 de enero de 2014

Me despiertas porque tus pesadillas no te dejan dormir. Eso es injusto.

Es cierto, tu egoísmo, tus incontrolables ganas de más, de mucho más de lo que cualquier ser humano sería capaz de darte. Yo no tengo poderes mágicos, carezco de dones ilusionistas y sonrisas engatusadoras. Y no puedo darte lo que anhelas, no quiero hacerlo, no pienso hacerlo.
Tus ganas de riqueza se hunden en tu corazón-que se está haciendo pequeño- y no dejan respirar a nadie que te rodea. Solo creas nuevas decepciones y miradas que piden, que suplican, ayuda ; pero tu sigues exigiendo porque no sabes que más hacer.
Tu alma está distraída, me habla sobre como conquistar el mundo que hay ahí fuera, yo te hablo de otras almas perdidas que también buscan sus lugar en este estúpido universo, pero haces oídos sordos, respondes con evasivas, sigues queriendo engatusar a la vida, sigues queriendo demasiado.
Hablas como un niño pequeño, pidiendo entre sollozos y berreos el juguete que tanto quieres, o en tu caso, o el futuro que tanto quieres. Pero no lo tendrás, me aseguraré de ello, el mundo se asegurará de ello, de que ese egoísmo que crece bajo tu pecho desaparezca y vuelvas a tener el brillo en los ojos que tanto parece caracterizarte.
Hasta entonces te tropezaras con abismos, sombras, monstruos y vientos tan fuertes que podrán llevarse consigo tu identidad con una simple brizna.
Te destruirán tanto que tu egoísmo será convertido en cenizas, simples cenizas que se perderán en el tiempo.
Y dejarás de llamarme a gritos cuando tu persona está llena de ira, de mirarme con cara de pena cuando no puedes conseguir por ti mismo algo, dejarás de olvidarte de nuestras quedadas a las seis en punto para tomar café donde siempre, porque últimamente solo haces más que olvidarlo. Olvidar que, de vez en cuando, yo también necesito egoísmo, necesito ser salvada.
A si que, lo siento mucho - bueno en realidad ya no lo siento tanto- mi existencia no puede basarse en complacer a tu egoísmo, ya estoy muy cansada como para hacerlo.
Y por eso:  Adiós.
Sobretodo porque eres insoportable.


PDT: Ah, y por cierto, que no se te vuelva a ocurrir despertarme a las cuatro de la mañana porque una pesadilla no te deja dormir. Yo también tengo pesadillas, y no te despierto.
                                                 
                                                         Sin cariño ( porque mentiría):
                                                                                                                      Ann