No des nada por terminado, las palabras tristes aun no han acabado.

miércoles, 14 de enero de 2015

En mis finales

"Lo siento". Es lo que suele repetirme mi subconsciente cada vez que pienso que debo dejar de escribir, de recriminarme toda la tristeza a mi misma. A veces creo que en realidad solo busco una manera de que el mundo se entere de que estoy muy jodida. Supongo que lo sabe y le da igual como en la mayoría todos los casos.

Esta vez siento algo más perturbador que de costumbre, los demonios de mi pecho han empezado a salir por una fisura de quién sabe donde y lo inundan todo. Asustan a la gente de mi alrededor - y a mí - aunque no puedo evitarlo, al fin y al cabo son todos productos de mis faltas de empatía.
Es una mierda, lo sé.
Todos los rollos de fantasmas y luces pálidas están acabando conmigo y encima se suman a la lista de condenas sus ojos grises. Ni si quiera le lo soporto.

Se me está yendo todo de las manos, lo reconozco. Cuanto más intento encarrilar mi vida más tumbos da y las miradas fijadas en mi fruncen el ceño en forma de desaprobación ( siempre desaprobación). Es tan cansado eso de mentir que últimamente a veces ni lo hago. Me descubro a mi misma bajando la guardia ante guiris con guitarra, ilusionistas estrelladas y excepciones de existencia. Me da miedo porque sé que si el cristal polarizado se rompe yo caeré de la forma menos bonita que exista.
- No deben enterarse.-

¿Os imagináis?
Yo sin mi escudo, sin niebla, sin nada que oculte la verdad: terrorífico.
No sobreviviría. De todas formas ya no tengo idea de qué coño hago. No creo que a esto se le llame vivir, ni sobrevivir, ni si quiera morir podría ser un buen término. Creo que me extingo, como el fuego. Tan lentamente que resulta doloroso ver como me apago como se apaga la más bonita puesta de sol. Será que ya hice demasiado - mal por supuesto -. No existirá un castigo suficiente para mi persona y aún así me convierto en ceniza fría y gris.

Y fuera todo está tan callado, tan normal, tan: la ciudad de siempre, la gente de siempre y todo como siempre esperamos que no fuera. Me comprimen todos mis costados y me sacan el aire la vida de mi cuerpo.

Yo no debería haber acabado así , y el resto tampoco.