No des nada por terminado, las palabras tristes aun no han acabado.

miércoles, 16 de septiembre de 2015

Nuevo Hogar.

Me he mantenido en la misma línea de tren durante años, siguiendo las señales que la carretera me dejaba según pasaba por cada desvío. He visto amanecer en lugares a los que nadie aprecia y he conseguido sacarle una sonrisa a las vidas que hace mucho que están abandonadas.
Sigo con las mismas ideas de bombero que cuando tenía cinco años y decía que quería irme de casa y convertirme en algo más grande. Quiero ser algo más grande, algo mejor, algo que valga la pena lo suficiente. Quiero ser alguien que cierre los ojos y no se arrepienta de nada de lo que ha hecho o dicho. Prefiero soltar palabras a la nada y quedarme sin nada que decir que acabar como todas esas personas de papel que no saben como configurar una frase.

Me equivocaré, tendré que redirigir mi vida en la dirección adecuada y pararme a preguntar cada vez que me pierda, pero llegaré a algún lugar donde haga falta - o dónde no haga falta y yo decida quedarme -, viviré en un paraíso imaginario rodeado de panaderías y tiendas de libros que huelen a historia sin contar.

Acabaré lejos.
Lejos de ti. De mí. De todas esas personas que creen tenerme muy bien amarrada.

Quedaros con el recuerdo, la idea,el sueño que deseáis cumplir y no hacéis por miedo. Desearlo con todas vuestras fuerzas, arriesgar vuestras últimas células y luchar contra todas vuestras pesadillas. Si no conseguiréis un resultado nefasto, el futuro que todos os desean, el plano de vida que te imponen. La condena de tu vida.

Esfuérzate por salir de aquí, por volver a unos orígenes más luminosos y por sonreírle a los desconocidos. No te conocen pero a menudo te devolverán la sonrisa.


¿Qué puede ser mejor que un hogar? Uno de verdad. Uno real. Uno que no te abandone.






martes, 8 de septiembre de 2015

No creo en fantasmas pero tampoco creo en mí.

Tienes que parecer mil veces más dura de lo que te aconsejan por fuera y un millón más por dentro. Bueno, si te pones muy crítica, millón y medio. La cosa es que jamás estarás lo suficiente preparada para el invierno, para el otoño, para la lluvia, para un corazón roto, un funeral, una pérdida, una sonrisa. Para la vida.
No significa que estés destinado a morir nada más nacer. Significa que acabarás muriendo de todas formas.
Lo sé, no tiene mucho sentido. Es cruel, la vida lo es. 
Por esa misma razón me gusta pensar que las sombras y todo lo que esconden están mejor en su incógnita que en su práctica y que es mejor sonreír mientras estás llorando desconsoladamente que quedarte con las ganas de romperle a alguien el corazón.