No des nada por terminado, las palabras tristes aun no han acabado.

sábado, 26 de marzo de 2016

Ya vienes

Volvemos al mismo sitio donde fuimos amados porque nos gusta ser un poco masoquistas, porque somos un poco enfermizos, porque echamos de menos que nos quieran. Luego llegamos y vemos que nada es como era antes, que ya no queda nada de lo que fuisteis allí y que encima has gastado más de dos horas en coche para llegar.
La vida pasa.
También pasa por todos nuestros recuerdos, los erosiona, los manipula. Tendemos a idealizar ese momento. No recordamos que esa tarde estuvimos llorando porque la luz del sol nos hacía demasiado daño a nuestros ojos; recordamos que nos abrazaron hasta que no tuvimos aliento y que te encontraste dinero en el banco de siempre.
Nos rompemos el corazón a sabiendas de que nada va a volver. Nos han utilizado para sacarnos la sonrisa y al final hemos acabado con una botella de vodka vacía y ganas de llamarle.
Pero no llamas.
Cómo vas a llamar, no después de tanto tiempo. Sería como un pre-funeral con ropa de payaso y el maquillaje corrido. Es mejor quedarse con la frase en la garganta y ver como llueve desde tu cuarto.
Duele más - pero es que a la larga todo duele mucho - y prefiero sufrirlo en soledad que hacer una fiesta de ello.

Preguntadle a todos los que me preguntaron el nombre de aquel asqueroso bar esa noche. Todos sonreían como si yo fuera la cosa más brillante del momento, todos querían hacerme maravillas. La única maravilla fue que yo fuera lo suficiente educada como para no enviarles a la otra punta de la ciudad en busca de un bar que ya no existe. Ese es el precio que tiene que te quieran más los desconocidos que tu mejor amigo. Porque las noches tienen muchas decepciones y los capítulos se repiten (como esta canción que no deja de sonar).

Acabo de recibir tu e-mail, dices que vuelves. ¿A dónde? Porque hace mucho que dejaste de responder a mis cartas y no estoy segura de que te quiera tener en mi puerta con una sonrisa de oreja a oreja y esa sensación que siempre traes contigo.


Será mejor que pierdas el tren, que he quedado a las siete con un libro y sé que él no va a desaparecer.













domingo, 20 de marzo de 2016

Resacas.

Si un lunes te levantas y sufres, tómate un chupito a mi salud. y si ves que después no estás lo suficientemente mareado tómate otro. Sáltate las clases y pon la música a todo volumen. Que venga tu jodido vecino de arriba a decir que aflojes - y no lo hagas - con esa cara de gilipollas que tiene siempre cuando te saluda en los rellanos.
Baila, hasta que te tropieces con tus pedazos o con el sofá blanco que se empeñó en comprar tu madre. Arriésgate a recitar algún trabalenguas y equivocarte en la mitad del examen. Esa mierda no debería decidir si eres lo suficiente válido para ir a la universidad.

Reza por todas tus pesadillas; ellas también se sienten tristes sin ti cada vez que te vas de fiesta. Saluda al camarero de mi parte, hace mucho que no me paso a ver que historia de corazones rotos dibuja ahora ( en el fondo es todo un artista).

Que no se te olvide besar a alguien que no conoces en la esquina más oscura, espero que eso te haga sentir mejor, menos destrozada. Aunque supongo que cuando vayas por la tercera copa empezarás a a olvidar por qué demonios tenías la mirada tan triste antes de salir de casa. Debería dejar de echarle la culpa a los astronautas de todas las canciones que canto cuando se me rompe la voz.
Ay, si la vida supiera...

Tengo un último consejo para ti, porque sé que hace días que no sales de tu cama y que te duele el alma al respirar:

He visto muchas sonrisas que se diluían cuando nadie miraba y el alcohol solo es una distracción a la que se le pasa el efecto; si de verdad quieres ser feliz, dedícate a ser sincero y arreglarte a ti mismo.

PD: No incluyas al alcohol en eso último.







viernes, 18 de marzo de 2016

Íbamos al compás de una melodía

Es extraño, porque parece que las cosas empiezan a ir tan lentas que puedo ver todos los detalles en flashes y sé bastante bien lo que todo eso significa. Sé lo que quiere decir que empiece a sentir que me caigo mientras camino por la calle. Es jodido, ¿vale? No es como si sintiera un leve mareo o lo que cojones sea, es diferente. Esta vez es diferente.

He bailado borracha a altas horas de la madrugada y he sonreído a desconocidos que solo querían un royo de una noche y la sensación de seguir vivos. He follado con palabras más duras que esa mirada tuya - prueba algo más fuerte, te invitaré a chupitos si hace falta - deja de hacer el gilipollas, yo estoy intentando hacer lo mismo.
He hecho todo eso y aún así no tengo ni idea de cómo voy a arreglar todo este desastre. Porque nos movemos en música demasiado alta y nuestras respiraciones están a un nanómetro de distancia. Y no quiero besarte.