No des nada por terminado, las palabras tristes aun no han acabado.

lunes, 25 de abril de 2016

Mira. Estás a punto de florecer.

No me duele tanto bostezar si me estiras de las tripas y me rozas el corazón. Tampoco me cuesta tanto hablar en voz alta si me sujetas la mano con la suficiente fuerza como para que no me tropiece con mis propias palabras.

Y, definitivamente, me siento mucho mejor cuando me dices que en ninguna circunstancia podrías estar más perdido que cuando me miras a los ojos.

Si eso no es estupidez  amor, a mi que me insensibilicen los labios para que no pueda seguir besándote.










viernes, 22 de abril de 2016

Tus efectos

Que a mí no me rompen el corazón, ni los esquemas, ni los horarios de mi asquerosa rutina de siete a dos - de la mañana - .Y no necesito a una doble conciencia con complejo de niño perdido que me persiga por toda la ciudad mientras repite una y otra vez que todo es una pasada. ¿Qué coño es una pasada? ¿Las ganas de llorar que tienes o las de salir corriendo lo más lejos de aquí que puedas? Puedes elegir lo que quieras pero espero que sepas que nada de lo que digas me hará cambiar de opinión. 

Que me puedes gritar todo lo que tú quieras. Me puedes reprochar las noches que pasé contigo y todas las mañanas que me fui antes de que te despertaras pero me da igual. Me da igual.
Me da tan igual que no me importa dejarte llorando en la mitad de esta discusión absurda. Llego tarde a sitios más importantes que "nosotros". Si lo preguntas, hablo de cuando leías mis libros en voz alta para conseguir hacerme dormir.
Ya no me quitas el sueño. Ni tú ni tus estúpidas escenas de superioridad.

Que se te ha hinchado tanto el pecho que estás a punto de reventar. Espero que no haya gente cerca porque lo destrozarás todo a tu paso. Siempre has tenido ese jodido efecto: efecto dominó destructivo.
Después te quejabas de mis discursos de sinceridad empedernida y todas esas patrañas que sueltos cuando todo copas de más.

Que te largues.
Que ya no sé por qué sigues aquí.
¡Que te jodan!

Y que lo hagan tan mal que todo sea demasiado rápido y tú quedes tan insatisfecho como los últimos años de mi vida.

Que no quiero que vuelas. Ni tú, ni nada.
Que para volver hace falta cambiarse el corazón y a ti ya no te queda de eso.






domingo, 3 de abril de 2016

El resto que queda.

Deja de reventar sonrisas, de atropellar gatos sin vidas y de perseguirme cuando me voy a dormir. ¡Déjame dormir! Yo no te molesto cuando me pides una semana de tiempo muerto - esas en las que los dos parecemos fantasmas - y tú vas de fiesta en fiesta intentando encontrar algo que te diga que debes volver de nuevo hacia mí.
Estamos desgastando una relación.

Acabaremos disparándonos con pistolas de plástico y verdades en la recámara. No quiero volver a lo de antes.
Antes era mucho más complicado sin ti pero parece que a medida que pasa el tiempo se hace también muy difícil contigo.

Estoy en una constante paradoja que no me gusta una mierda y hace que me duele la cabeza. Qué tendrá de malo que no me guste darte abrazos por las mañanas y que te prefiera a ti en vez que al café - ya le gustaría a mucho otros - , a si que deja de hacerme el desayuno y ven a escuchar esta banda sonora que ha creado nuestra vida antes de que lleguen los créditos finales, no soportemos vivir juntos y te tire tus palabras a la cabeza.



- Princesa, ¿me permite este baile?
- Me vueles a llamar "princesa" y duermes en el sofá.