No des nada por terminado, las palabras tristes aun no han acabado.

domingo, 31 de julio de 2016

Perdidos.

Todos tenemos un punto débil y, en este caso, mi único punto débil es la raíz cuadrada de la distancia que hay de tu corazón al mío.







viernes, 29 de julio de 2016

Me apagas el alma con tanto calor.

Huele a pan recién hecho, a galletas, a una infancia perdida que está quedando atrás.

Una vez me dijeron que había crecido muy rápido; que mi maduración se había acelerado por culpa de las circunstancias; que la inocencia de mis ojos se esfumó de repente como un gran apagón en la ciudad. ¡Pum! Que nunca podré recordar la época en la que se me caían las sonrisas por todos mis vértices. Me dijeron que yo había nacido con dos mechones rubios y varias grietas en el corazón.

Desgracias. Detalles.

( Por qué siempre tienen que joder todo los putos detalle).




martes, 26 de julio de 2016

Sombras del Este.

El otro día me pasé toda la tarde ordenando mi cuarto, limpiando, rebuscando entre mi propio pasado y tirando cosas que ya no me eran útiles. Encontré, en más cajas de las que me gusta reconocer, partes de ti; un cacho de tu risa, algunas fotos donde prometimos guardar un trozo de alma, las cartas que me escribías en tus días malos y las frases que yo te dedicaba en mis días buenos.
Después de encontrarte me pasé mucho tiempo reflexionando sobre cómo pudimos acabar en tan poco después de significar tanto. No sé, no sentí tristeza pero se me retorcieron un poco las tripas - como cuando tienes un examen demasiado importante y no te sabes todas las preguntas- .
Creo firmemente en las segundas oportunidades. Por esa misma razón cuando ya ibas por la quinta me di por vencida contigo. Todavía hay días que me levanto y me pregunto si fue lo correcto. ¡Lo digo por mi! Tal vez no debería haber esperado tanto para darte la patada, o tal vez me vino bien eso de hacer sufrir a mi corazón un poco más de la cuenta para ver hasta donde podía llegar.

¿Tú que crees?




















martes, 19 de julio de 2016

Incisos.

Me duele menos verte desde lejos, no soportar tu mirada sobre mí, tener una distancia de seguridad de tres sentimientos y muchas ganas. Por eso me escondo detrás de tu espejo - ese en el que nunca te miras -. Y estoy dispuesta a salir si reconoces que me echas más de menos cuando sonríes a oscuras.








domingo, 10 de julio de 2016

viernes, 8 de julio de 2016

Este amor tan delicado.

Te crujen las costillas; aunque en realidad pienso que es el corazón - cansado de bombear un líquido sin oxígeno a través de todo tu cuerpo -. Hace días que no llamas, que no gritas, que no hablas, que no sientes la necesidad de comunicarle a nadie que en el fondo ya estás muerto. Que lo sientes (muchísimo) pero esa es otra historia de fantasmas de la que no deberíamos hablar hoy.
Tampoco tomas café ya, no alzas el vuelo de tu cama y los días se convierten en noches entre remolinos de sábanas sucias y pensamientos suicidas. Se han acabado las bandas sonoras de fondo en escena, las sonrisas con trampa y los planes que se quedan en eso, en planes. Se han acabado tus promesas entre susurros.

Se han acabado.

Y siento los vacíos en el aire, los pasos en falso a plena luz del día, el eco de una caja torácica llena de ausencias que se personifican en alguien que ya no eres tú. Te has extinguido. Eres incapaz de ser entre tan poco. Las típicas cosas que pasan cuando llega el verano y decidimos darnos un tiempo porque nos sobra demasiado.
Estoy casi segura de que ya has vuelto a casa, no te has molestado en recordar que sigo esperando a que te des cuenta de que te sigo echando muchísimo de menos.

Y eso si que suena bastante absurdo.





domingo, 3 de julio de 2016

Esas cosas.

Quiero que sepas que hay cosas que no cambian, que van a seguir congeladas en el mismo instante que las dejaste por mucho que pasen los años ( y los recuerdos), independientemente de si te duele o no. Esas cosas no pueden arreglarse; son brechas temporales por las que se escaparán siempre los sentimientos, las palabras, la vida...
No sé cómo describirlo para que no parezca tan trágico - en realidad, no es tan trágico - pero cuando lo recuerdas sientes una cierta incomodidad, una ligera presión en las costillas, nada que vaya a matarte. Te  matarán muchas cosas pero la sensación de que se te escapan esas cosas de las manos no; te hará sentir un poco mareado. Tu equilibrio se irá a la mierda y quedará inutilizado como tu corazón;  aún así no llores, no merece la pena hacer desbordar mares en sequía por esos ideales. Son cosas que has vivido y no habrías podido hacer mejor. Ni viviendo un millón de vidas podríamos rescatar esos momentos, son fallos colaterales, cosas que pasan, gente que pasa y se va. Sin más porque no puede hacer nada más y en una parte de tu corazón les agradeces enormemente que no se hayan quedado más, que no hayan roto más capilares a su paso, que su recuerdo te cree una cierta incomodidad.

Ni si quiera sé por qué, pero lo agradezco.