No des nada por terminado, las palabras tristes aun no han acabado.

martes, 24 de enero de 2017

Adrenalina

No siento los dedos. Me pesan las piernas de caminar tan rápido y a penas puedo seguir el ritmo de todo esto. Hay días en los que no salgo de casa y estoy interminablemente cansada, agotada. Me estoy pasando factura  con eso de la mayoría de edad y el creerme invencible. No sé ni si quiera por qué existe ese término. Nada es invencible, todo se acaba, finaliza entre sus propias cenizas. Al final, todo es un cúmulo de frases que te dan vida cuando menos la necesitas (cuando sales) y te hacen querer morir cuando  ya no te queda nada a lo que agarrarte.

El arte por el arte y solo mientras nos muramos de frío.

Por eso nos enganchamos de las sensaciones fuertes: de las drogas, los infartos por culpa del amor y las risas que hacen que se te salten las lágrimas. Estamos tan cansados de fallar que necesitamos una vía de escape que no lo haga, que nunca falte. Que si desaparece ya podemos temblar ante todo lo demás que nos rodea - y que seguramente va a destruirnos -.

" La esperanza de tenerte allí, extasiado por una sensación irreconocible para ti, hacía que las cosas fueran más difíciles. Y yo nunca he sigo una chica fácil."





domingo, 1 de enero de 2017

Cold outside

Juega con el frío que puede que si eres lo suficiente amable con él te salve cuando te estés congelando a las casi seis de la mañana en medio de la niebla. Sujetando principios con los dedos para que el tejido sano no se rasgue, salvando trozos ya contaminados.

Entre chanchullos que implican amor, sentimientos y ciertas cosas inmencionables que se están jodiendo. Sin planes de irse.

Quedamos tú y yo en una esquina, apartados de los dobles filos; las malas lenguas pasamos a ser nosotros. Y no me sorprende, con esa sonrisa tan deslumbrante que tienes tú y toda la mierda que puedo llegar a soltar por la boca yo.


¿Cuántas posibilidades hay de fallar?