No des nada por terminado, las palabras tristes aun no han acabado.

domingo, 28 de mayo de 2017

Vengo del pasado a contarte algo aterrador.

Me habría encantado que las cosas fueran de otra manera, que no nos hubiésemos roto como lo hicimos, que las canciones que llegaban por correo siguieran significando lo mismo después de tantos años. A veces, incluso, echo de menos cuando discutía contigo y al final lo solucionabas diciendo que me querías. Me valía con eso, con que lo hicieras. Con que me lo recordaras de vez en cuando y fuera verdad.

Ahora, cada vez que lo pienso no sé si creerme que fuésemos de verdad. ¿Lo éramos? Yo me recuerdo como una cría enfermiza que aún tenía un ideal del amor muy tergiversado por culpa de todos los libros que se leía. La literatura a menudo mata corazones.
En mi caso tú me mataste a mí. ¡Qué poca delicadeza! Se suponía que ibas a cuidar de mí.
No sabía lo que dolían los te quieros de verdad ni tampoco lo que era dormirse llorando porque todo en tu vida representa una gran decepción.

Tú fuiste mi primera gran decepción.
Y la segunda.
Y la tercera.
A la cuarta te ganaron, pero por muy poco.

Tardé tanto en poder dormir sin pensar en ti que pasaste a ser un tatuaje medio borrado que solo algunos distinguían en mi piel. Fuiste un cáncer que conseguí pasar pero que espera recesivo a que vuelva a estar débil.

Nunca hablo de ti.
No puedo.
No quiero.
Debo de estar muy borracha para hacerlo ahora.


Y no lo hago no porque te siga queriendo - te quise mucho pero gracias al humo he olvidado esa parte - , no lo hago porque todavía se retuerce una parte de mi, herida, que grita en voz baja que pare el dolor y que aumente la cantidad de morfina. Y eso nunca ha sido buena señal.


Pero no te echo de menos. Me acuerdo de ti como quien ha dejado su sudadera favorita olvidada en algún lugar de su ciudad y se resigna a perderla: es triste, pero te haces a la idea.



Si lees esto, acuérdate de mí, de los que fuimos, de todo lo que dijiste e hizo que yo me volviera una zorra hija de puta sin corazón. Todo eso es culpa tuya.


Ale, a ver si ahora duermes bien por las noches.



Firmado: Mi yo de entonces.





sábado, 27 de mayo de 2017

Largo.

Espero que te hundas y no puedas respirar y te saquen a rastras de habitaciones llenas con gente de ojos cínicos y lenguas largas. Espero que duela, un poco cuando cojas aire y otro poco cuando lo sueltes, para que sepas qué es que algo salga de ti desesperadamente y entre de nuevo con la misma sensación de vacío. A ver cómo me perdonas esto, cómo escribes mi nombre con cuidado mientras me dices que no pasa nada.
¡Reacciona! Podría matarte y tu no moverías un jodido músculo. Eso es un problema. Y por primera vez en mucho tiempo no es mío.
Mi problema es la crueldad con la que actuaría si me tocase saltar a un abismo y en vez de hacerlo tirarte a ti.
Cosas que pasan.

No te quiero ni la mitad del principio.




sábado, 6 de mayo de 2017

Tu carta.

No se lo digas a nadie, pero yo también lo he sentido. Yo también he caído dormida cuando ya me había roto la garganta y tenía la almohada empapada. Yo también he soñado con mi vida perfecta antes de dormirme desde que tengo memoria.

Yo también he estado triste.

Tan triste que un día no quise levantarme de la cama. Y lo hice - fue por mí no por ti -.
Pero que sepas que estuve esperando una llamada que nunca llegó toda una mañana.

Las cosas funcionan así. Un día te despiertas y has dejado el café, nunca has dado una calada - pero casi - y te mueres de ganas de hacer tonterías que jamás te perdonarías a ti misma. Tiene que ser cosa de la edad, yo antes no era así.
Estaba triste, pero no tanto.
Te quería, pero no tanto.
Ni una pizca en comparación.
Asi que imagínate como de grave tiene que ser la cosa. Yo estoy empezando a preocuparme.
Porque no veo otra cosa y porque me quedo dormida pensando en que ojalá las cosas no fueran así. No entiendo por qué lo hago, tampoco creo que sea lo correcto - dios, esto empieza a sonar a culebrón del siglo dieciocho - .

No está bien quererte.

O al menos, no creo que esté bien hacerlo tanto; y lo escribo aquí porque esto nunca vas a leerlo (otra vez) y porque así parece que alguien lo sabe aunque sea un poco mentira.

Bueno, pues eso, que te quiero.

Y que no voy a tener agallas jamás para decirtelo en voz alta o tan claro como aquí y lo siento, pero es que no quiero que las cosas se jodan ( ya están muy jodidas, no nos hace falta más).

Asi que nada, me vuelvo a estudiar a mi cueva y a repetirme a misma que está mal sentir a quinientos por hora - deberían multarme -.

Buenas noches.