No des nada por terminado, las palabras tristes aun no han acabado.

viernes, 20 de octubre de 2017

Expresando noches de borrachera.

Algunas noches se me cruzan un par de cables de más, unas cervezas de más, miradas de más y acabo queriendo que te conviertas en mi nuevo salvavidas cuando la gente grite "fuego" y el fin del mundo - el mío - se acerque. Algunas noches mi impulsividad queda controlada y todos mis pensamientos inconscientes salen a la superficie. Tendré complejo de superhéroe o de super gilipollas, pero a ti también quiero salvarte, compartir mierdas que me hagan mirarte y pensar que aún así - aún con todo esto que no terminamos de entender, todo lo que tu quieres destruir y todo lo que yo ya he destruido - podríamos llegar a tener una oportunidad algún día.
Aún estamos a tiempo de gritarlo en mitad de una calle vacía.

Y sé que no te gusta hablar, por eso agradezco que te apoyes en una pared con mala iluminación y abandones a tus amigos por dedicarme un par de párrafos, incluso aunque después me limites con una frase que no es la mitad de una subordinada.

Voy a volver pronto a casa.

Lo he decidido en cuanto he visto que mi contaminación mental es inminente y no voy a poder mantenerte sin una puta sonrisa.



miércoles, 18 de octubre de 2017

Tour turístico.

Has vuelto.
En realidad, has querido volver y yo no te he abierto la puerta.
Ha tenido que ser duro.Yo he tenido que salir corriendo al baño antes de ponerme a llorar - menudo hijo de puta -.

El caso es que me sustituto ha expirado; no sé dónde coño se ha metido pero también empiezo a echarle de menos. Aunque ya tengo llaves y comparto un poco del desastre donde están todos metidos.
Sé que nada de esto tiene ningún puto sentido, pero es que me he tomado varios cafés sin azúcar y me han sabido casi tan amargos como mi vida, cómo no voy a quejarme.

Por cierto, la lluvia también ha vuelto.¡Menos mal!

Y bueno, eso, que todo vuelve a ser un puto desastre.

Y que te jodan, ¿a que duele?


domingo, 15 de octubre de 2017

- Tío, vete a la mierda.

Es la razón por la que escribo los días de tormenta. Sé que no he dicho el qué; ahí está la gracia, que quede en secreto, como incógnita general en una vida de desastre que acabará por desaparecer. Te contaría el resto de la historia - es un puto drama de mierda de donde no se saca nada en claro - pero no vale la pena. Al final nos reducimos a discusiones que no tienen sentido y palabras que duelen el triple cuando se dicen con un par de grados de más en las venas.

Estoy cansada.
Me despido.
Ojalá te duela el pecho cuando te acuerdes del desperdicio tan grande que pierdes y en ese asqueroso sentimiento de echar de menos no tengas huevos a contárselo a nadie.
Adiós.



martes, 10 de octubre de 2017

Despedidas en bucle.

Hoy he quitado tus fotos de la pared. Mi conciencia dice que ya no quiere verte más así que me he pasado un día entero eliminándote - ha sido mucho más duro de lo que pensaba -. He tenido que esconder todo lo que me unía a ti y aún así siguen quedando vesquijios de que sigues señalando mi vida con rotulador rojo cuando llueve. No debería haberte permitido nunca poder hacer algo como eso.
Es culpa mía.

No sabía que querer a alguien incluía seguir queriéndole incluso cuando desaparecía por completo.

lunes, 9 de octubre de 2017

Te encontraron medio muerta,escrita en una libreta.

- Suenas acojonada, un poco perdida, obsesionada con un recuerdo que ya no es y se quedó atrás hace años. No conseguiste que se cumpliera tu deseo cuando soplaste las velas así que ahora vas detrás del mechero esperando que te preste su chispa el resto de tu vida. Cariño, dalo por perdido; todos estamos destinados a apagarnos.
Pero sí, suenas como la mierda. Como si llevaras sin dormir tres meses y aún tuvieras cicatrices comprometidas en la cintura.
Además, me dijeron el otro día que ya no ves fantasmas - eso o que ya no lo cuentas - y que decías que estabas arreglando cosas en la tu baúl de desperfectos. ¿Te refieres a que estás pintando de negro todo otra vez? Deberías saber que eso no funciona, que tú lo que necesitas es un sustituto al que robarle libros y sonrisas para no sentirte tan sola en tu jodida cama de matrimonio. ¡Qué sigues vacía! Y eso no se soluciona con café a las cinco de la mañana. Madura. Envía un par de cartas de reclamaciones sobre tu historia y empieza a estudiar todo el arte que te queda.
Si es que, vas a morirte igual... Lo sabes, ¿verdad?

No tengo nada más que decir.



domingo, 8 de octubre de 2017

No olvides coger el orgullo, va a hacerte falta.

Nadie sabe lo duro que es irse, o que se vayan, hasta que no tiene la puta maleta al lado de la puerta principal y te gritan que no piensan volver. Dan un portazo y el silencio que le sigue a continuación lo deja todo lleno de ausencias. Es como si la persona que se fuera dejara la mitad del piso en ruinas y con todas las ventanas abiertas esperando a que te mueras de frío y tengas que sobrevivir a un invierno entero con agujeros en los ojos.

El primer síntoma de todo el destierro que se lleva a cabo, casi por inercia, es empezar a hacer café de más. Café que acaba en el fondo de la pila y que supone un sabor amargo que no puedes quitarte de la boca. Así que bueno, dejas el café; después te das cuenta de que no puedes sobrevivir sin él - me refiero al café - y vuelves a tomarlo.
El segundo síntoma es una especie de desacuerdo social que acaba tocándote mucho los cojones. Ya puede ser magia o que tu alrededor se siente muy vacío sin la otra persona pero todo el mundo lo nota. Eso podría no ser malo del todo, significa que la otra persona existía, lo malo es que pidan explicaciones de la desaparición; como si tu fueras Sherlock Holmes y fueses capaz de explicar por qué las personas se marchan cuando tu sistema nervioso acaba en bancarrota. De repente te ves a ti misma resolviendo un misterio que ni tu entiendes y llenando lagunas que no resolvería ni un solo matemático.
Y luego el último. El tercer síntoma es el más duro, el que te deja jodida de verdad, el que te hace plantearte no volver a sentir nada: echas de menos. Sientes que la única parte de ti que iba a superar todo este despropósito sin argumentos se va. Se va de verdad. No te roba espacio de la cama. No te deja notas en los libros. No te llama gilipollas. Ósea, no te llama. Y, además, seguramente ya no te quiere.

Vamos, que el tema está jodido. Tranquilo, empeorará aún más. Siempre lo hace.

                            

- Ahora solo queda que vuelva para restregarme por la cara que no piensa hacerlo.
- Eso sería totalmente contradictorio.

 



sábado, 7 de octubre de 2017

Partes que no me pertenecen.

Podría haber estado contigo allí, echada sobre la hierba, recitando mi canción favorita mientras tú te ríes de mi falta de concentración cuando orbito a tu alrededor. O podríamos haber teorizado sobre que vamos a morirnos - juntos - y que entonces las mudanzas, los cafés a medias y todos los libros que he abandonado tienen alguna justificación. Porque si compartiésemos dolor la tendría. Me rendiría ante cualquier situación real defectuosa, a tus pocas ganas de vivir en un mundo demasiado adulto para tu corazón de niño inmaduro que no quiere ser comprendido.
Podríamos haber vivido en esa fantasía cuatro años, incluso alargarlo un poco más y después saltar a cualquier pozo sin fondo lleno de tiburones que quisieran acabar con nuestra sonrisa.

Podríamos.

Podríamos haber sido tantas cosas que me da vértigo.

Pero no somos. No estamos. Ya casi ni existimos. Y yo me paso las tardes debajo de puentes con personas que empiezo a querer más que a ti - eso es un jodido problema -.


- Creo que ya no voy a poder mirarte a los ojos. Por mi propia seguridad.