No des nada por terminado, las palabras tristes aun no han acabado.

lunes, 26 de noviembre de 2012

Silence.

Respiro con dificultad, me duele el pecho, siento que millones de recuerdos me aplastan que se me atragantan, que me envenenan por dentro. Miro, peor no miro, mi mente está tan difusa que no sabe que mirar con exactitud y acabo tragándome todo para no llorar. ¿Cobarde? Tal vez, pero no me reservo el derecho a llorar porque ella esta derrotada y no lo hace.
Sus palabras me hicieron estremecer, temblar de puro miedo. Sonaba rota, acabada, pero parecía que no estaba dispuesta a rendirse ahora. Me sentí orgullosa, orgullosísima . Hacía lo que yo le había enseñado, ser fuerte, pero incluso yo misma no me esperaba aquellas palabras.

A mi alrededor todo el mundo suspiraba sin esperanza,resignados a un ambiente frío de invierno, a un funeral   triste como cualquier otro. A mi alrededor un violonchelo rompían el aire, las palabras rotas, los llantos a punto de explotar, las sonrisas falsas de felicidad. Todo ello formaba un lugar que condenaba almas.

Marcos lloraba, en silencio, esperando que nadie se diera cuenta supongo. Iván intentaba no perder la concentración para no romper en llanto, yo respiraba hondo, una, y otra, y otra vez hasta que conseguía estabilizarme. Pasamos mucho tiempo de pie esperando las palabras que lo acabaran todo. Mis manos aferraban con fuerza aquel viejo gorro y solo quería escapar. Pero no podía, no lo haría, jamás hubiese sido capaz de salir de allí con vida.

Cuando el silencio reino la sala todo el mundo salió, desapareció como si su condena hubiese desaparecido, se hubiese esfumado, como si su libertad se le fuese dada sin más.

Le vi salir detrás de su madre, con sus ojos ambars destrozados, la mirada baja y tanta tristeza encima que no pude soportarlo. Su madre saludó.
-Cuando tiempo.- Intentó sonar feliz pero su voz se quebró en medio camino y cayó en picado. Cuando mi pasado se esfumó, no sabía que hacer a penas podía respirar y ellos me decían que entráramos de nuevo.

La encontramos rodeada de gente, con la mirada tan vacía que me asusté, no lloraba, al menos no lo hacía por fuera, pero su alma esta en ruinas, destrozada por un destino demasiado feroz para alguien de su edad. La abracé, la abracé con fuerza, a penas fueron unos segundos pero sentí su dolo lo suficiente como para saber que esta vez mis palabras no servirían de nada, que esta vez yo no era la solución.
Estaba fría, helada, su corazón a penas sabía sentir otra cosa que la gran pérdida .

Sonreí, fue la peor sonrisa de la historia, estoy segura pero no me salió otra.
Volvía a casa gracias a un frió viento que me empujaba a volver al lugar del crimen, me escondí dentro de mi misma como siempre.

La única diferencia es que esta vez no funcionó.





miércoles, 21 de noviembre de 2012

Skyfall

La gente nos mira, atónita. Deben de pensar que somos locos. Yo lo pienso, pero no lo siento.
Estoy disfrazada de carcajadas sonoras ,de sonrisas verdaderas, de una felicidad que no existe, que no tengo. Mi mirada está perdida pero no lo notan. Estoy vacía, pero nadie se percata de ello y yo mantengo a raya a las ganas de gritar.
Me escondo en locuras tan extravagantes que hasta yo misma me asusto, es entonces cuando caigo al suelo empapado de tristeza. Es entonces cuando  el suelo se desmorona debajo de mis pies y me absorbe algo hacia los recuerdos.
Mi paraguas roto me recuerda que todo sigue ahí, que nada desaparece.
Miro a la gente, les sonrío frívola después ellos bajan la cabeza . Yo sigo caminando pisando fuerte haciendo que mis pasos suenen como carcajadas malvadas en la oscuridad. Me asusta mi propio reflejo pero aun así continuo tragándome las caladas de realidad que nos proporciona la lluvia.
Al final acabamos hablando sobre el "tal vez" y todos bajan la cabeza al recordar.
Se les ve felices juntos, al menos algo no ha salido tan mal. Cuando sus miradas se encuentran parecen que nosotros y ano estamos. ¿Eso es lo que se siente realmente?
Lo único que sé es que hoy me dedico a auto-destruirme por dentro lentamente, hago que cada parte de mi se estremezca porque me lo merezco. Merezco un castigo aun mayor, pero de eso no hablemos sigamos riendo sin alma, como si no existiera el mañana.
Que nadie note que estoy acabada.




jueves, 15 de noviembre de 2012

"Operación fracaso" .

Abro los ojos, y los abro y los abro. Tengo la esperanza de poder llegar a ver algo, pero no lo hago y a medida que sigo abriendo los ojos sigo viendo a la vieja realidad disfrazada de mañana soleada. Mis pensamientos son confusos, la venganza y el éxtasis del dolor me han dejado secuelas.
Me duelen las venas, es un dolor continuo dentro de mi. A veces hace que no pueda hablar, creo que es por culpa de aquel chute de felicidad que me dio la lluvia.
Se me anuda la garganta y me tiemblan las manos pero las lágrimas no llegan. Sé que no llegarán. ¿Es esto necesario? ¿Hace falta recordarlo todo?



domingo, 4 de noviembre de 2012

En escasas palabras, lo definiría como mi ruina.

Río, es una risa tonta de esas que no puedes evitar, sale sola, vive sola. Va seguida de una sonrisa que nace de la esperanza, aunque no sé de que momento lo he sacado, lo recuerdo.
Es algo así como decir que no me acuerdo pero sé que sucedió así, y punto.  Había noche de por medio, de eso estoy segura; lo demás es como una sombra para mi mente. No sé de donde sale pero existe.
Tal vez me este confundiendo con mis palabras, a estas alturas ¿a quién coño le importa? La cosa es que a partir de esa risa se propagó por mi cuerpo un sentimiento de pesadilla como si fuera un incendio, y cuando ya lo había arrasado todo me desperté con un libro sobre el pecho y un bolígrafo destrozado en mi mano. Fue extraño, se parecía al vacío pero dejaba un rastro de felicidad en las manos que te hacían cosquillas. Era como tirarte por paracaídas y esperar a que la adrenalina se pasara tumbada por miedo a caerte del suelo.
Me descolocó totalmente aquello, a si que para empezar bien el día no desayuné y toqué a mi guitarra rota con la esperanza de que mis ruinas dejaran de destruirse.



sábado, 3 de noviembre de 2012

Y me disfrazo por una noche de algo voluble.

Caminamos despacio parándonos en cada oportunidad desaprovechada , riendo de algo que no importa en absoluto, sonriendo a cada esquina del mundo que no vale la pena. Es la noche del siglo, las calles están llenas de ruido, de gente viviendo hasta recalentar sus tristes corazones el frío se queda en otro nivel y damos vueltas sobre nuestros pies destrozados de tantos caminos difíciles.

Hablan sobre amores perdidos, sobre ridiculzaciones al mundo y sobre cosas perdidas que nadie más encontrará. Mi garganta arde, esta vez no es de tristeza pero ni siquiera encuentro las palabras para explicar lo que se siente entre tanto misterios.
Veo miradas vacías, un poco perdidas entre las luces blancas de las farolas, gestos llenos de nostalgia y esperanza, también oigo palabras resentidas seguidas por una falsa broma para no recaer en la propia trampa.
Siento fascinación al poder comprobar que reír sin tener causa alguna no hace del todo mal, que no tengo que preocuparme de las palabras, que a veces incluso ellas dejan de tener importancia.
Y cuando me voy de vuelta a la realidad me despido con una sonrisa segura de sentimientos y camino recto para no perderme.


Empiezo a creer que dejarse llevar no puede ser tan malo, y eso me asusta.


viernes, 2 de noviembre de 2012

Era.

Era tarde. Era fría. Era sombra. Era noche. Era día. Era dicha. Era solitario. Era triste. Era dulce. 
Hace mucho tiempo todo era...

Hoy escribo en pretérito imperfecto un "era" muerto, doloroso. Lleno de algo que nadie entiende, que ni siquiera yo misma entiendo.
Os habéis parado a pensar en el "era", en vuestro "era". Yo he empezado este invernal Noviembre con un era impronunciable.
Era joven, ingenua, e incluso en cierta medida era hermosa. Pero hoy ya no es un era, ahora es un soy completamente diferente, el era se a quedado atrás lleno de momentos imperfectos con reflejos de cristal, lleno de cosas que no volverán, que no cambiarán, cosas que eran pero ya no son.
Sí, hoy es uno de esos días donde el frío me araña el corazón, donde las ruinas de lo que fuimos caen sobre mi a plomo. Hoy pienso en que todo era difícil, en que era complicado hasta respirar. Pienso que el era nos ha destruido a todos y lo seguirá haciendo. Es de esos días en los que el que te levantas demasiado tarde, en el que el postre que cocinas te sale mal, es el día en el que te sabe mal el té con azúcar y no tienes un porque para ello.
Yo en Noviembre pienso en el era que fui una vez, en el que no volveré a ser nunca, jamas. Y eso no es bueno totalmente, pero tampoco malo, solo es.

Ayer escuche un era:
-¿Sabes quién ha muerto hoy? Era...- Si eso mismo escuché. ¿Triste verdad? Pues a eso mismo me refiero, a ese era tan simple, a ese que lo cambia todo en apenas milésimas de segundos. Al era que llegará sin darnos cuenta y se convertirá en una frase más.

Hoy recuerdo a mi era...

Era por la mañana y hacía frío, aun era de noche y las sombras se escondías detrás de las palabras. Yo aun era una enamorada, sí, eso era.