No des nada por terminado, las palabras tristes aun no han acabado.

sábado, 23 de febrero de 2013

La esperanza se rige por las miradas, no por las sonrisas.

La joven chica se encontraba sentada en el borde de una vieja muralla de castillo. Miraba al horizonte como hacía mucho tiempo que no miraba nada, como si esperase que algo realmente increíble pasara mientras miraba. La suave y fría brisa de un invierno que no se marchaba le acariciaba sus oscuros cabellos y la hacía estremecer de pura felicidad.
Estaba libre. Se sentía libre de todas las pequeñas cosas que a veces atrapan a los humanos. En ese momento solo existía ella y su egoísmo por respirar todo lo fuerte que pudiera. Tenía un brillo especial en los ojos, de esos que te hacen ver dentro de las personas. Su miraba mostraba todo lo que había ocultado, todo lo que en un pasado le importó tanto y sin embargo ahora para ella todo eso era niebla. Tenue niebla que estaba desapareciendo.
A su derecha se encontraba un chico que la miraba intensamente sin que esta se diera cuenta. Tenía una profunda e intensa mirada azul, como esas que tiene la gente cuando ya lo ha vivido todo. Un pelo negro le caía sobre ellos de forma desordenada. Estaba de un pálido casi enfermizo pero sonreía, sonreía como hacía mucho que no lo hacía. Se sentía tan vivo allí arriba junto a ella. 
La observaba respirar hondamente mientras el viento le revolvía su largo cabello. Estaban sentados en un borde de la muralla que debía de medir más de quince metros de altura, pero ella no había vacilado en ningún momento al decirle que quería sentarse allí. A si que lo habían hecho. Se habían sentado en silencio, observándolo absolutamente todo, una ciudad llena de luces antes del anochecer. Era precioso. El momento en sí lo era.
Estaban tan conmocionados por lo que se levantaba bajo sis pies, mirando lo que miraban, se sentían tan capaces de hacerlo todo, de darlo todo para seguir estando allí viéndolo todo.

-¿Crees qué algún día el mundo se dará cuento de lo hermoso qué es? - Pregunto ella fijando sus verdes ojos en el rostro del chico.
-Creo que el mundo jamás se dará cuenta de lo hermoso que es, perdería su encanto si lo hiciera. De eso trata el mundo, debe demospreciarse a si mismo para no destruirse a sí mismo.- Respondió el mirando hacia el horizonte.
-Eso suena tan triste... Llegará un momento en que toda su belleza desaparezca, en que nosotros lo hagamos. ¿Qué pasará entonces?
-No lo sé. Ni creo que lo valla a saber nunca... Pero me gusta pensar que el mundo es así porque debe ser así, que no desaparecerá; y que cuando nosotros lo hagamos quedará un rastro nuestro en el.

Ella río a carcajadas porque lo entendió, entendió la verdad sobre todo, sobre el mundo. El se le unió porque sabía que tenía razón y así simplemente continua el recuerdo de ellos. Sigue allí, esperando. Esperando a que alguien vuelva y les recuerde, y recuerde todo sobre el mundo, y que después se ría.












miércoles, 6 de febrero de 2013

Hablo sobre ello porque yo sé la verdad.

La miro, habla absorta en sus recuerdos, observando a un presente que pasa desapercibido desde una esquina. Decimos verdades. No nos damos cuentas y seguimos en un entramado de palabras rotas, momentos inesperados, suspiros de terror y algo a lo que yo suelo llamar nostalgia. Mi café está frío, lo sé porque llevo más de media hora sentada mirándolo, ella sigue hablando, yo sigo escuchando.

Recuerdo lo que dije, lo decía enserio. Eso es lo que más me preocupa. Yo siempre supe la verdad sobre todo. Conozco a todas las almas que les he arrancado el corazón sin piedad. Conozco todos los nombres de mis victimas. Me acuerdo de todas mis frases llenas de odio, de algo que podría llegar a romper a cualquier ser de piedra.

Camino por la calle con la cabeza muy alta, mirando hacia el frente mientras escucho las historias que un día reviviremos. Parece cansada, últimamente siempre lo parece. A veces me asusta pensar en ello. Luego pienso en mis secretos y sonrío mientras ella dice que todo es confuso y ha cambiado. Es cierto, todo ha cambiado.
Sonreímos. Las dos sabemos la verdad, la historia oculta entre la falsedad, lo que realmente pasó, quien tiene la culpa realmente. Estoy exhausta de ocultarlo todo, de mentir, de no poder volver ha decir las palabras adecuadas en el momento adecuado. Hay cosas que no cambian pese a que todo lo haga. 


Quizás me equivoque pero esto parece ser siempre cierto: Si te enfrías te congelas.

Eso fue lo que me enseñaron de pequeña.