No des nada por terminado, las palabras tristes aun no han acabado.

sábado, 1 de noviembre de 2014

Sálvame. Si puedes.

No lo tengo claro. Ni eso ni ningún detalle, es confuso. Me consume. Está acabando conmigo como cuando el Octubre se fue sin avisar - y dolió, dolió mucho porque yo quería que se quedara - .
Pero siempre se van, se desvanecen, la canción se acaba. Dejas de preguntarte el por qué de las cosas y un día te levantas y ya no existe la razón; ya casi no existes ni tú.
Y creo que a veces debería preocuparme mucho más y otras simplemente debería dejarme llevar por todas las pesadillas que me rodean, ir contracorriente siempre hace que tu alma acabe cansada, hace que los rotos se te estiren y las palabras se te consuman en la boca. Te conviertes en óxido e hidróxido y después ya nadie quiere mirarte, y te olvidan. Y te preocupas, pero no tienes claro por qué o por qué no, Y se te escapa Octubre, y el aire y las fuerzas. Y todo. Acabas en una  semi-inconsciencia terminal, como en los antagonistas de las películas. Atrapados en un mundo maligno lleno de dolor del que solo conseguirán salir a base de venganza - y por desgracia, los cuentos siempre tienen finales felices-.

Pero eso, todo eso, no es lo que me hace sentir demasiado pequeña esta noche. Es el dolor, la calma prolongada, mi propio fracaso, la incapacidad para amar algo lo suficiente, mi crueldad y esa mentira que llevo encima desde hace muchos años. Podría elegir escusas de un gran repertorio, pero hoy solo quiero que me salven. Que me despierten, que me revivan, que me amen, que me hagan sentir algo.

A si que, por favor, salvadme.