No des nada por terminado, las palabras tristes aun no han acabado.

viernes, 25 de agosto de 2017

La declaración que no me renta.

Puedes beber lo que quieras,
decir lo que quieras,
cantar tan alto como desees.

Pero recuerda que todo tiene un precio,
que el dolor a cuotas hace que durante meses no quieras salir de la cama.
Recuerda que las facturas que llegan tarde pueden dejar agujeros negros.

Pero sí,
puedes ir donde quieras,
amar tanto como quieras
y
gritar hasta quedarte sin pulmones.

Pero no derrames mi café,
es lo único que me mantiene.






martes, 8 de agosto de 2017

Trenes (pero sin el toque poético)

Tengo el alma perezosa como todo aquel que bebe café para arreglarse y acaba metido en un insomnio injustificado, estancando en la misma sílaba el resto de noches. Soñando con cánceres en el corazón, hospitales que en vez de curar matan y despedidas que nunca ocurren.
Un día despertamos y nos hemos ido sin despedirnos. Te has quedado dormida mientras salía ese tren y mientras todo lo que te importaba se iba con él.

¿Y ahora qué?

¿Ahora duele? ¿Ahora a doler?
A mí me han dolido así que no sé si quiero meterme en esa secta donde se llevan todo lo que tienes y te dejan con vacío y una excusa. La excusa me la ahorro y el vacío se lo pueden meter por donde les quepa.

Yo me voy.
Porque antes de mí otros se fueron y no esperaron a ver cuanta tristeza recopilaba. Por eso considero que estancarse es solo una muestra más de que estabas equivocado, y si lo estás, deberías coger un tren e irte rápido. Nadie va a esperarte. Nadie va a vendarte los ojos para que te duela menos el corazón. La única persona que te va a hacer de héroe eres tú.
Coge ese tren.
Lárgate.
Y cuando te envíen la tristeza recopilada, diles que se han equivocado y reenvíala.
Que se jodan.